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Antonio Orozco: “Mi conexión con el público ahora es de banda ancha”

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Escrito por asmmagazine
Se ha ganado por derecho propio el título de artista imparable desde que a finales de 2015 iniciara un largo viaje con el lanzamiento de Destino. Desde entonces, superando difíciles obstáculos que la vida le ha puesto, las únicas paradas de Antonio han sido para coger impulso. ‘Última llamada’ es un regalo que va a saborear al máximo.

Llevas literalmente dos años en la carretera con Destino
La verdad es que nunca fue con la intención de no parar, pero los acontecimientos se han ido dando de esa forma… es un poco abrumador. Venimos de Alemania, la semana que viene estaremos en Inglaterra, después vamos a Escocia, recientemente hemos cerrado acuerdos para estar en Bélgica, Austria, Suiza y Holanda. Es como cuando una ficha de dominó cae y va tirando el resto; siempre siento que tengo que anunciar el final, pero a veces pienso que sería perder una oportunidad increíble de ver hasta dónde podemos llevar este disco. Es algo sorprendente.

¿Con qué te quedas de este tiempo?

Creo que lo más especial que me ha ocurrido es la conexión con el público, un poco más de banda ancha diría. Sus letras nos han dejado en una posición que para mí, desde luego, era soñada. Nunca imaginé que se podía llegar tan adentro a través de unas cuantas canciones. A veces siento que la gente me conoce de veras, como si fuésemos de la misma familia. Es evidente que algo ha pasado en el último tiempo que me hace estar mucho más cerca del público. Entiendo que la televisión tiene mucho que ver…

Antonio Orozco, terraza Level 5th (Hotel Ribera de Triana, Sevilla)

Cierto que la televisión da mucha visibilidad, pero ¿también resta intimidad?

Tengo la certeza de que en mi caso, no. No se sabía nada y creo que nada se sabe. Mi vida y mi privacidad son absolutamente íntimos y lo van a seguir siendo por una cuestión puramente lógica: el hecho de que yo me dedique a esto no significa que quien comparta mi vida tenga que ser público igual que lo soy yo. Es una cuestión de respeto.

¿Destino es el disco que más satisfacciones te ha dado?

Definitivamente. Y concretamente una canción: Mi héroe, un tema que marcó un antes y un después en mi forma de escribir. No sé hasta qué punto la música puede ser terapéutica, pero desde luego para mí esa canción ha sido una terapia increíble porque al final es un canto a la esperanza que nace en un momento de desesperanza. Creo que todo el mundo la aplica de alguna forma porque todos tenemos héroes; estoy convencido de que estamos rodeados de personas que se levantan por la mañana con la intención de hacer que la vida de los demás sea más bonita. Es a todos ellos a quienes se refiere esta canción.

¿De ahí la reedición?

Han ocurrido muchas cosas. Es un momento de oportunidad, te diría que el de mayor popularidad que he tenido nunca. Es el encuentro en la carretera con amigos con quienes quise compartir siempre y nunca había podido. Y principalmente, es la puesta de largo de la que para mí es la película más real que hayamos podido hacer en los últimos años. Cuando digo película, me refiero a plasmar absolutamente la realidad del momento que estamos viviendo, fuera del pasteleo de lo que significa un documental que habla de lo bien que canto, de lo bien que compongo y ese tipo de cosas. Es profundizar de veras en la realidad extrema de la vida de un ser humano, que en este caso se dedica a la música, pero que se podría dedicar a cualquier otra cosa.

¿Ha sido definitivo tu paso por televisión?

Rotundamente. Decir que no sería de una hipocresía tremenda. La Voz ha hecho que se conozca al autor, al cantante, al escritor… Ha sido un filtro maravilloso, porque en realidad si algo maravilloso tiene La Voz, es que no hay filtros. Podía salir bien como hubiese podido salir mal. Parece que hemos caído en gracia, y eso, dedicándote a lo que me dedico yo, es un extra porque no se puede comprar. En lo personal ha habido momentos más difíciles porque la popularidad hay que aprender a manejarla, pero por todo lo demás, repetiría con gusto.

Antonio Orozco, terraza Level 5th (Hotel Ribera de Triana, Sevilla)

¿Sientes a Antonio José como un discípulo?

Eso sería pecar demasiado de escasa humildad. Antonio José es un chaval con un talento insostenible. Yo estaba asomado allí y él pasaba por delante. Lo que sí he hecho es estar muy atento a todos sus pasos desde el momento en el que terminó el programa; en ningún caso siendo el guía, pero sí el amigo que dice ‘mírate esto bien’. Antonio José vuela solo, yo no soy parte de su éxito, solamente estaba allí…

Tu viaje continúa sin hacer parada, ¿estás preparado para todo lo que viene?

Es bastante salvaje. Una de las grandes pruebas era la gira en Alemania porque era volver a empezar otra vez. Sobre todo por lo complicado de la ruta, pero ha salido muy bien y creo que hemos salido muy reforzados. Lo que viene ahora es un regalo. Porque ir a un sitio y que la gente te cante, te mime, es increíble. Todo lo demás lo seguiremos haciendo poco a poco, no hay meta ni tengo pensado jubilarme (risas). Hay mucho por hacer y mucho tiempo por delante para aprender.

¿La música para ti es el bálsamo que todo lo cura?
Para mí y para mucha gente. Siento que es así y me temo que es la responsabilidad más grande que tenemos. Una vez tuve la oportunidad de estar con Antonio Gala y recuerdo siempre una frase suya cuando alguien le preguntó ‘¿Usted no se casó nunca?’, a lo que él respondió: ‘Yo nunca podría haberme casado porque he estado demasiado comprometido con mi poesía’. Esto es un poco lo mismo; el compromiso que tengo con lo que hago es tan salvaje que no hay ninguna forma de medirlo; a nivel de composición ha sido un proceso casi destructivo. Llegué a terminar de escribir 40 canciones, a producirlas y vestirlas todas. Creo que someterme a esa presión no fue lo mejor, pero el resultado es evidente. Definitivamente Destino es el mejor disco que he escrito en mi vida y mejorarlo supondrá un sacrificio muy fuerte.

¿La música te hace libre?

Sí, creo que se me nota bastante. La música me hace tan libre que me ha dado lo más grande que tengo y que es lo único que importa en la vida, poder elegir. A día de hoy te puedo decir de verdad, con la boca llena, que soy dueño de mis hambres, no me dice nadie lo que tengo que hacer y eso es una gran suerte.

Fotografía_ Javier Díaz de Luna

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