Aitutaki, el secreto mejor guardado del pacífico

Olvida el estrés y sumérgete en el tiempo propio de aquellos lugares ajenos a prisas e impaciencias en uno de los lugares más hermosos y vírgenes de la Tierra, un paraíso que hubiera hecho las delicias del mismísimo Robinson Crusoe. Aitutaki, en las Islas Cook, sorprende y enamora con su belleza magnética y su laguna extraída del lenguaje visual que alimenta los sueños.

 

Viajar a Aitutaki implica un doble movimiento: el que se realiza con los pies (o las alas de un avión) y que nos lleva hasta las antípodas, y otro más sutil que nos conduce atrás en el tiempo. Y es que aterrizar en esta deliciosa isla emplazada en el corazón del Pacífico, es hacerlo en la Polinesia 30 años atrás.


Aitutaki

Lejos de los lugares comunes que rigen el turismo de masas, Aitutaki ha sabido conservar el espíritu de los lugares que no saben de grandes complejos hoteleros ni estructuras invasivas. Aquí, en su lugar, se levantan pequeños hoteles con encanto absolutamente respetuosos con la naturaleza, que garantizan estancias exclusivas sin comprometer el medio ambiente.

Aitutaki

Los arrecifes de coral que circundan Aitutaki cierran sus aguas en una enorme piscina natural, llena de peces tropicales y corales. Se trata de una de las lagunas más bellas del mundo.

 

Y es que en la laguna de Aitutaki, al contrario de lo que ocurre en otros muchos paraísos terrenales, no están permitidos ni palafitos ni deportes acuáticos, lo que supone una auténtica inversión en el presente y el futuro de las islas. Cuidar el entorno es fundamental para garantizar el descanso de los viajeros, así como para preservar el rico fondo marino.

 

Un crucero por la laguna de color turquesa es un must: aquí se puede descubrir la magia de la vida marina, nadando con las tortugas gigantes o sorprendiéndonos con la diversidad de flora y fauna que presume de bellos colores desde el fondo de la laguna.


Aitutaki

Y si eres de los que coleccionan sellos en el pasaporte, puedes conseguir uno muy peculiar parando en la paradisíaca y diminuta islita de One Foot, que flota en el corazón de la laguna Aitutaki. One Foot Island es uno de los lugares más hermosos, no solo en la Polinesia, sino en la inmensidad del océano. La isla surge del mar entre arenas impolutas, palmeras infinitas y las aguas más azules que el ojo humano jamás haya tenido el privilegio de ver.

 

Aitutaki es el sueño de la isla (casi) desierta hecho realidad. Viaja en el tiempo y a las antípodas hasta la polinesia neozelandesa, sin renunciar al placer, el lujo y el confort propios de los destinos más preparados y sin comprometer la autenticidad y la belleza intacta de los paraísos más vírgenes.