Descubrimos… Un país llamado Birmania

Tras mucha discusión en los últimos años acerca de la moralidad del envío de personas a un país gobernado por una junta militar brutal, el líder disidente Aung San Suu Kyi anunció que el turismo podría ayudar a llamar la atención sobre la difícil situación de su país, y realmente se está logrando poco a poco; se espera que haya elecciones libres y una reforma de la constitución.
Birmania es un hermoso y fascinante país en el que pueden visitarse lugares tan evocadores como Mandalay, Rangún (Yangon como se le conoce ahora formalmente) o el río Irrawaddy.


Viajes Bharad
ofrece diferentes formas de ver lo mejor de Birmania: ya sea un recorrido a medida de lo mejor de Yangon a Bagan y el Lago Inle; o un crucero a lo largo del famoso río Irrawaddy,  entre Bagan y Mandalay. Sea cual sea la forma que elijas para ver este país mágico, nunca olvidarás las llamativas pagodas en Yangon, la vida en las aldeas alrededor del lago Inle y el puro encanto de los habitantes locales.


Destino Birmania

Yangon es una ciudad relativamente tranquila y encantadora. Lo más destacado es sin duda la pagoda de Shwedagon, un lugar impresionante en el que podemos participar en una ceremonia de ofrenda, con la túnica ceremonial, acompañando a algunos de los monjes del templo.

 

Desde Yangon, la próxima parada debe ser el mágico Bagan. La llaman la ciudad de los cuatro millones de pagodas. A orillas del río Ayeyarwadi, se extiende una superficie de 42 kilómetros cuadrados completamente cubierta de ruinas que forman uno de los conjuntos arqueológicos más impresionantes del mundo y que, junto con Angkor, en Camboya, es uno de los más importantes de Indochina. La profusión de ruinas testimonia el esplendor que alcanzó la antigua capital birmana entre los siglos XI y XIII.


Destino Birmania

Bagán fue fundada en el año 107 dC, sucediéndose en su reinado hasta cincuenta y cinco monarcas, aunque su periodo de mayor esplendor no se inicia hasta el 1044 con la subida al trono del rey Anawrahta que, tras conquistar Thaton, trajo aquí un sinfín de artesanos y monjes, y treinta elefantes cargados de escrituras budistas. Dos mil doscientos edificios de piedra fueron construidos entre los siglos XI y XIII, adquiriendo durante este periodo una posición de gran privilegio y un inmenso renombre como centro budista en todo el continente asiático. Y, aunque en 1287 la ciudad fue saqueada por las tropas de Kublai Khan, sus restos reflejan aún hoy su perdida grandeza.


Destino Birmania

Tan sólo 5000 personas pueblan hoy la ciudad de Bagán, quedando por completo diluidos en el inmenso campo de estupas. Caminar entre ellas, subir por sus estrechas escaleras interiores y contemplar desde lo alto todo el paisaje es una experiencia única. Aquí, uno está a solas con la historia, se hace compañero único del pasado, explorador adelantado hacia la grandiosidad del exotismo. El silencio absoluto, el lento descenso de las aguas del río, la brillante puesta de sol en el horizonte, crean una atmósfera cargada de magia que llega a su punto álgido cuando, en la distancia, aparece tímidamente la lluvia y sobre las estupas se dibuja el arco iris. Es un mundo sin prisas, sin automóviles, sin apenas turistas, que te enfrenta a la eternidad. Pero la estática visión del conjunto, del horizonte plagado de ladrillos y de agujas que miran al cielo, no puede hacerte olvidar que debes pasar revista a sus templos, observar sus imágenes, admirar sus pinturas, respetar a sus fieles, escuchar sus plegarias… No todos los templos, por supuesto: aún quedan cinco mil en pie y es obligado elegir.


Destino Birmania

Nuestro siguiente punto es Mandalay. Aquí destacamos la increíble recogida de limosna que realiza el monasterio Mahagandayon, cuando más de mil monjes se reúnen para retirar su comida todos los días de los fieles locales. Birmania también es conocida por la excelencia de sus artesanías, y Mandalay es el hogar de varios talleres de seda, talla de madera y tapices; una advertencia para adictos a las compras: éste es un destino al que merece la pena llevar una maleta vacía.


Lago Inle
, la probable próxima parada, se encuentra en un entorno precioso, muy tranquilo y relajante. Se trata de un lago de 116 km2 en el que hay toda una comunidad que vive en varios pueblos flotantes. Son unas setenta mil personas de varias tribus birmanas: los Intha, Shan, Taungyo, Pa-O, Danu, Kayah, Danaw y Bamar, que viven principalmente de la pesca y la agricultura (¡plantan tomateras encima del lago!)


Destino Birmania

La mejor forma de conocer el lago es montado en una de sus canoas tradicionales, motorizadas claro, sólo así es posible disfrutar de este maravilloso escenario que se irá abriendo ante nuestros ojos y contactar con los inthas o “hijos del lago”. Poco se sabe de esta cultura, sin embargo, en Birmania gozan de enorme fama por haberse adaptado a su entorno como nadie. Los nativos del lago usan un exclusivo procedimiento para remar: de pie en la popa, apoyados sobre una pierna, enrollan la otra extremidad en el remo. Ambos, pierna y remo, describen un amplio semicírculo que los impulsa con enorme facilidad. Junto a su capacidad acrobática para remar, los inthas demuestran también que son los más hábiles campesinos acuáticos. Aprovechando la escasa profundidad del lago, se las han ingeniado para crear auténticas islas flotantes. En lugar de cultivar en la orilla del lago, recolectan jacintos, algas y otras plantas acuáticas en su misma superficie. Luego las anclan al fondo con estacas de bambú, creando fertilísimas y maniobrables parcelas de cultivo vegetal de unos tres metros de anchura por cien metros de largo.

 

Al lago Inle también se le conoce como el lago de la sonrisa. La razón de este calificativo es muy sencilla: sus habitantes son de una hospitalidad que desarma por completo. Si su simpatía y la belleza del lago no fueran suficientes para enamorar al visitante, el toque colorista lo ponen los mercados que rotan cada cinco días por las aldeas del litoral, por lo tanto lo más práctico para saber en qué lugar toca cada vez es preguntar a los autóctonos. Ywama, en la orilla oeste, es uno de ellos, probablemente el más famoso. Aquí todo se compra y se vende desde las embarcaciones.


Destino Birmania

Hay que reservar algunas jornadas del viaje para acercarse a los monasterios budistas que salpican la región. Hay más de cien, pero no hay que visitarlos todos, claro. Con acercarse a dos de ellos es suficiente. El de Nga Phe Kyaung, o Monasterio del Gato Saltarín, es un bello edificio de madera construido sobre pilares. Con un poco de suerte, se tiene la oportunidad de ver la tarea que suele ocupar buena parte del tiempo de los monjes que lo habitan: el entrenamiento de gatos para que salten a través de pequeños aros. El segundo, Paung Daw U, al sur de Ywama, es el monasterio más importante de Inle. Aquí se rinde culto a cinco pequeñas estatuas de Buda.


Destino Birmania

Por último, si en este apasionante viaje buscas un poco de descanso, te recomendamos las playas de Ngapali, de arena blanca con palmeras como telón de fondo… Sin duda, un  idílico refugio de playa que constituye un final perfecto de un viaje a este maravilloso país.

 

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