¿Quién dijo que la decoración navideña tenía que ser clásica?

Pensar en el periodo navideño significa luces, guirnaldas, frío y envolvernos en decoración roja y blanca, como si de un Santa Claus (o Papa Noel) se tratase. Arriesgarse con una Navidad de elegancia, glamour y lujo gracias a la utilización de tonos dorados o plateados a la hora de decorar también es una buena opción. Sin duda, acierto asegurado.

 

 

Adiós al rojo y blanco de antaño, hola al dorado, fácil de combinar con elementos naturales como ramas de árbol, frutos secos, envoltorios que brillan… y sobre todo, la conexión que mantiene con el color negro aporta una sofisticación máxima, sin dejar de lado el espíritu navideño en ningún momento.

Estrellas colgantes del techo como las de Ikea, un nuevo concepto de árbol a base de madera gracias a Muy Mucho o el más arriesgado de la mano de Maisons du Monde son algunas de las ideas con las que terminar el año de una forma original.

 

 

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Para brillar no siempre es necesario acudir a tonos dorados, se puede destacar sin excesos gracias al plata y la inmensa variación de grises que existen en la gama cromática. Blanco y plateado es el binomio perfecto para un ambiente soft, y a la vez, cálido. Una Navidad traída directamente desde las montañas escandinavas para ofrecer resultados realmente acogedores ante el frío de esta época.

 

La marca de joyas Swarosvski ha lanzado con motivo de la proximidad de esta festividad una amplia colección de piezas de decoración como estrellas de cristal, campanas, bolas, e incluso un exclusivo árbol de Navidad para desterrar el clásico abeto. Otra firma que aporta innovación en el periodo navideño es Leroy Merlin, que quiere trasladarnos a los fríos bosques nevados y sus entrañables osos polares para sentirnos en plena naturaleza sin salir de casa.

 

 

 

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