El corte ‘spiky’

O cómo ser cool en pocos pasos

No hay nada más actual que tirar de un buen revival. Y este año, el corte spiky para ellos regresa con fuerza, como ya lo hizo en los ochenta, o en esos míticos cuarenta y cincuenta en que se popularizó gracias al cine de James Dean o la música rock, Elvis incluido.

David Lesur, director de formación en los salones David Künzle de Madrid, destaca en primer lugar su versatilidad y comodidad a la hora de peinar. Lo hemos visto en celebrities como Zayn Malik, Nick Jonas, Zac Efron o Justin Bieber, todos ellos ídolos de adolescentes, pero también en hombres más maduros como Chris Pine, Jamie Bell, Chris Hemsworth, David Beckham o nuestro Jon Kortajarena.

Y es que el spiky no sabe de edades ni tampoco de sexos (Miley Cyrus también se apuntó a la moda en su momento, por no hablar de Pink, Halle Berry, Annette Bening…). “Si por algo destaca el spiky es por su look de rebeldía e inconformismo, por eso es más común verlo en chicos jóvenes que en otros más mayores, que suelen rejuvenecer unos años cuando se atreven con él, muchas veces sin pretenderlo” nos cuenta David Lesur.

Este corte no deja de ser el “pelo pincho” o “pelo de punta” de toda la vida, muy favorecedor en aquellos hombres de cara más redonda, por aquello de que alarga el rostro gracias a que se levanta el cabello.

Cada mechón de pelo (más bien cortos) va para un lado y es importante que estén descolocados y sin dirección fija, aunque la cresta más larga y toda hacia derecha o izquierda tampoco queda mal. “Aquí ciertos geles y ceras juegan un importante papel”, aclara Lesur, quién destaca otro aspecto, lo bien que el spiky se adapta a todo tipo de situaciones y ambientes, pues lo mismo resulta informal para el día a día, que aporta un look moderno y rompedor en una fiesta o evento.

Para hacértelo en casa, es suficiente con echar mano del secador tras lavarlo y darle forma con las manos, aplicando cera o gomina sobre los mechones para que no cedan y caigan. Lo ideal sería llevar los dos lados más cortos y un buen tupé.