Entrevista Israel Fernández: “Mi meta es hacerle bien a la música”

El cantaor Israel Fernández se planta ante el discurso de la sofisticación permanente, ante la idea de que el flamenco tenga que servirse siempre aderezado con algo, como si el género no dispusiera de suficientes especias propias. Este jovencísimo artista recoge cantes de hace 70 u 80 años y consigue, curiosamente, un sabor más moderno y más innovador que el de muchos experimentos musicales de hoy. Y lo logra sin buscarlo, con un espíritu libre: “A mí la pretensión me estorba mucho, no solo en la música, sino en la vida”.

 

Fusión de flamenco con flamenco es su nuevo disco Universo Pastora, donde visita los cantes de la gran Pastora Pavón (la Niña de los Peines). En él ofrece bulerías, tarantos, seguiriyas, tangos o fandangos con un sonido austero y redondo. Le acompañan las guitarras de Carlos de la Jacoba, Jesús de Rosario, Johnny Jiménez o Juan Carmona El Camborio, además del zapateado de Sara Baras.

¿Cuándo y cómo despertó tu amor por el flamenco?
Creo que siempre ha estado ahí. Cuando uno tiene un don viene de nacimiento. El cante no se aprende ni se puede enseñar, eso viene con uno. Desde que tengo uso de razón, con 7-8 años, me llama mucho la atención la música. Mis amigos se iban a jugar al fútbol o a la consola y yo le pedía a mi padre que me pusiera música…

Muchos hablan de ti como una figura emergente, pero llevas desde los 11 años en la música… ¿Qué has hecho hasta ahora?
Mi meta es hacerle bien a la música, no hacerle daño, creo que lo peor que le puede pasar a un artista es llevarse mal con la música, yo intento llevarme bien (sonríe).

¿Y cuándo pasa uno de ser una joven promesa a ser un artista?
Eso depende del público, también de la fama, pero te digo que cuando uno es artista, eso no le hace falta. En mi familia hay muchos artistas que no conoce nadie y te aseguro que son artistas.

¿Cómo surge la idea de ‘Universo Pastora’?
Realmente, estando un día en casa pensé que me gustaría grabar sus cantes ahora, de otra forma, con otra música, otros ritmos… Intentando plasmar lo que ella hizo pero con una armonía actual. En la guitarra por ejemplo se ha ganado muchísimo desde entonces. Siempre de forma natural, sin pretender nada. Así lo hemos grabado, despacito y bien.

¿Cómo has conseguido hacer tuyos esos temas?
Ha sido muy fácil: poniéndole el corazón y cantándolos como yo siento de verdad, sin pretender imitar ni hacer copia. Siempre respetando la figura de Pastora y su forma de interpretar los cantes. He visto un universo, una ventana grande de música… De ahí el nombre el disco. Ella fue una mujer muy avanzada a su tiempo.

Tú hablas del disco como una ‘fusión de flamenco con flamenco’, ¿cómo es eso?
Exactamente. Es flamenco con flamenco porque he cogido cantes de hace 70 u 80 años y los he grabado ahora, con una forma joven, a mi manera.

¿Qué destacarías de este trabajo?
Creo que la forma de interpretar eso que dicen las letras, el mensaje. También la verdad que tiene. Todo lo he hecho con mucho corazón y mucha verdad. No me he guardado nada.

Si te tuvieras que quedar con algún cante…
Tal vez con la seguiriya porque es un cante otorgado a Pastora y es donde más me duele.

¿Cómo se está portando la crítica?
Si te soy sincero, no he leído mucho pero creo que está gustando. Eso viene con el tiempo, la música tiene tiempo, tiene paciencia… Es como una amistad.

Pero últimamente va todo muy deprisa. La música también.
Claro, pero las prisas son malas. A la música hay que darle tranquilidad, escuchar los temas 2 o 3 veces y darle lo que necesita. Como un amigo, de una vez no puedes saber cómo es, tienes que tratarla.

¿Qué esperas de este disco?
Espero atraer a la afición y hacer bien por la música. Atraer a gente al mundo del flamenco y hacer que las personas se porten mejor (risas).

¿Vive el flamenco un buen momento?
Sí porque el flamenco no necesita a nadie, ya por sí solo lo es todo. Necesita a gente con buen corazón, con buen sentimiento.

¿Dónde te gustaría llevar este disco?
Al mundo entero y si lo puedo llevar a Júpiter, pues mira. Ya que se llama Universo pues me lo llevaría a la Luna (risas).