La cara más íntima de la cirugía plástica: ginecoestética

La ginecoéstetica es producto, entre otras cosas, de la liberación femenina que invade la sociedad actual. Atrás quedaron los tabúes y restricciones sobre el cuerpo de la mujer y la falsa moralidad, en contra de la sexualidad femenina. Somos mujeres que nos miramos y exploramos nuestros genitales, y los tomamos como forma y parte de nuestra imagen. Deseamos zonas íntimas estéticamente aceptables (tengamos la edad que tengamos) y plenas en su función sexual para el placer.

Intimando con mi cirujana

En las consultas médicas, se crea un entorno especial en el que pueden transgredirse sin vetos los dos grandes tabúes del ser humano: la muerte y el sexo. Sin embargo, no ha sido hasta hace poco tiempo cuando las mujeres han comenzado a atreverse a preguntar sobre las posibilidades de la cirugía plástica genital. Las relaciones sexuales, así como ciertas actividades deportivas o la posibilidad de vestir algunas prendas de ropa, se pueden ver limitadas por un exceso de tamaño de los labios menores. También la autoestima cuando el exceso de grasa en el pubis es un recordatorio constante de la obesidad que se tuvo, o en ciertas culturas por haber dicho adiós a la virginidad antes de tiempo. Funcionalidad y estética se retroalimentan en cirugías como la ninfoplastia, la himenoplastia, la liposucción del monte de venus o el lipofilling de labios mayores. Con estos procedimientos no solo se consigue tener unas proporciones más armoniosas, sino que también se incrementa el placer en las relaciones sexuales, entre otras funciones.
Entonces, la ninfoplastia consiste en acortar los labios menores, mediante una himenoplastia se consigue recrear el himen de manera muy similar a su forma original, a través de la cirugía de liposucción con Agualipo eliminamos de una vez la grasa localizada en el monte de venus, y con el lipofilling conseguimos un rejuvenecimiento vulvar por inyección de grasa propia en los labios mayores.

Medicina estética íntima: antiaging vaginal

El paso del tiempo es el agente que más cambios produce en nuestro cuerpo. Los habituales en la anatomía íntima de la mujer son la sequedad vaginal, las irritaciones, la incontinencia urinaria debido a prolapsos de los órganos pélvicos tras los partos, y el envejecimiento propio de esos tejidos y de cualesquiera otros. Los tratamientos de rejuvenecimiento vaginal contribuyen a paliar estos síntomas, y tienen como objetivo retardar el declive estético y funcional de los genitales. El tratamiento de ácido hialurónico por inyección rehidrata y tonifica la zona y también permite crear y restaurar el volumen de los labios mayores y el monte de venus. Una sola aplicación permite mantener el resultado en el tiempo pero no es permanente. El PRP (plasma rico en plaquetas) es otro de los procedimientos más demandados en la actualidad por las mujeres en su zona íntima. Es la estrella de la medicina estética con materia autóloga, capaz de propiciar la recuperación celular en un concentrado de factores de crecimiento elaborado a partir de la sangre de la propia paciente. Lo más novedoso en este campo es la radiofrecuencia de electroterapia INDIBA que, mediante energía eléctrica controlada y localizada, y bajo un protocolo médico, propicia la creación de colágeno y elastina, de manera no invasiva. Se puede aplicar a nivel externo para disminuir arrugas o pliegues y a nivel interno para mejorar los síntomas del prolapso vaginal, por ejemplo.

¿LIBERTAD O ESCLAVITUD?

Pese a que muchos pueden pensar que la ginecoestética responde a la esclavitud de estar bien para la pareja sexual (ya sea un hombre u otra mujer), para nosotros es claramente un síntoma de libertad.
Por supuesto, hay que recomendar procedimientos que sean respetuosos, no solo con la anatomía de la mujer -en el momento de la cirugía o el tratamiento de medicina estética- sino también con la evolución esperable de su cuerpo.

“El médico que no entiende de almas no entenderá cuerpos.” José Narosky

 Medicina regenerativa genital

La medicina del futuro ya ha llegado, y no solo para frenar el deterioro de los tejidos, sino para intentar revertir los daños.
La joya de la corona de la medicina regenerativa en su vertiente más cercana a la cirugía plástica, son las infiltraciones de SVF (Stromal vascular fraction). El método más puntero para realizarlas, se basa en un procedimiento previo de liposucción, ya que depende de la concentración de células madre que se extraen de la grasa. El éxito de los resultados, depende en gran medida del tratamiento que se da a la grasa, para no dañarla durante las fases ni de extracción ni de purificación. Las infiltraciones de SVF en el área vaginal sirven para tratar patologías tan desahuciadas como el liquen vaginal.

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aureaclinic.com/ginecoestetica

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