Medidas a tomar por los padres ante el acoso escolar II

Para terminar nuestro pequeño análisis sobre el ciberacoso escolar y qué medidas pueden adoptar los padres ante tan grave situación, debemos puntualizar sobre qué es lo que deben observar al respecto. Para ello, y siguiendo el protocolo de actuación que la Junta de Andalucía tiene establecido al respecto en el Anexo I de su Orden de junio de 2011, primero queremos llamar la atención sobre las características del acoso escolar:

  • Intencionalidad. La agresión producida no constituye un hecho aislado y se dirige a una persona concreta con la intención de convertirla en víctima.
  • Repetición. Se expresa en una acción agresiva que se repite en el tiempo y la víctima la sufre de forma continuada, generando en ella la expectativa de ser blanco de futuros ataques.
  • Desequilibrio de poder. Se produce una desigualdad de poder físico, psicológico o social, que genera un desequilibrio de fuerzas en las relaciones interpersonales.
  • Indefensión y personalización. El objetivo del maltrato suele ser un solo alumno o alumna, que es colocado de esta manera en una situación de indefensión.
  • Componente colectivo o grupal. Normalmente no existe un solo agresor o agresora, sino varios.
  • Observadores pasivos. Las situaciones de acoso normalmente son conocidas por terceras personas que no contribuyen suficientemente para que cese la agresión.

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Y segundo, les listamos las medidas que se deberían adoptar por la comunidad escolar, a fin de que en todo momento los padres sepan qué derechos son los que tienen en estos casos:

  • Actuaciones con la persona acosada: actuaciones de apoyo y protección expresa e indirecta, actividades de educación emocional y estrategias de atención y apoyo social, intervención individualizada por la persona orientadora para el aprendizaje y desarrollo de habilidades sociales, de comunicación, autoestima y asertividad y derivación, si procede, a servicios de la Consejería competente en materia de protección de menores.
  • Actuaciones con el alumnado agresor: aplicación de las correcciones correspondientes estipuladas en el plan de convivencia, actuaciones educativas en el aula de convivencia del centro, en su caso, o programas y estrategias específicos de modificación de conducta y ayuda personal, y derivación, si procede, a servicios de la Consejería competente en materia de protección de menores.
  • Actuaciones con los compañeros y compañeras observadores pasivos: actuaciones de desarrollo de habilidades sociales, de comunicación, emocionales y de empatía, campañas de sensibilización asícomo actividades de mediación y de ayuda entre iguales.
  • Actuaciones con las familias: orientaciones sobre cómo ayudar a sus hijos o hijas, sean víctimas o agresores, actuaciones para una mejor coordinación y comunicación sobre el proceso socioeducativo de sus hijos o hijas, información sobre posibles apoyos externos y seguimiento de los mismos, así como establecimiento de compromisos de convivencia.
  • Actuaciones con el profesorado y el personal de administración y servicios: orientaciones sobre cómo intervenir positivamente en la situación y cómo hacer el seguimiento, orientaciones sobre indicadores de detección, así como actividades de formación específica.

Si nada de esto fuera efectivo o no se llevara a cabo por el Centro educativo, debemos insistir en la importancia de interponer la correspondiente denuncia contra el Centro por un lado, y contra los menores infractores por otro, ante la Fiscalía de Menores, a fin de que sean tomadas las medidas necesarias para poner fin a tan lamentable situación.

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