Paisajes de color violeta

El Festival más aromático de España se celebra hasta el 29 de julio

La Provenza ha sido enclave de peregrinación para aromatólogos y perfumistas de todo el mundo en busca de la mejor lavanda para perfumes, cremas, aceites esenciales y ungüentos. En España ha surgido una feroz competencia para los campos franceses. En Brihuega (Guadalajara), más concretamente en la comarca de la Alcarria, kilómetros de campos de lavanda se tiñen de color violeta durante esta época estival.

Hace relativamente poco que se explota turísticamente el fenómeno de floración de la lavanda en los campos entre Brihuega y Hontanares. Como con todo espectáculo de la naturaleza, es importante ir a verlo en la época adecuada. Antes de la floración, la lavanda es un pequeño arbusto con tallos finos y de color verde intenso. Es hacia mediados del mes de julio cuando los campos se visten de violeta y se celebra el Festival de la Lavanda de la localidad.

Brihuega es una ciudad pequeña, 2.500 habitantes. Pero ha encontrado en su producto autóctono un filón turístico y ha llevado el color de la lavanda a sus calles, celebrando desde el 18 de junio hasta el 29 de julio el Festival de la Lavanda, que viste la localidad con telas de su color y perfuma cada rincón con este aroma tan característico. En el mes de julio llegan 20.000 peregrinos por la carretera CM-2005 de Brihuega hacia Hontanares para visitar la comarca y disfrutar de talleres, visitas guiadas por los campos, carreras en medio de los campos, concursos de dibujo y de fotografía y un mercado de flores. Aunque la actividad más popular es la de sobrevolar los campos de lavanda en globo.

FOTOGRAFÍA JUAN CARLOS VIEJO CORTIJO

En estos mismos campos de lavanda se monta un escenario y se colocan cientos de sillas entre las matas de espliego. Al atardecer, cuando los colores brillan con más intensidad con la puesta de sol, comienzan los conciertos. Para acceder, los asistentes deben ir vestidos de blanco como única condición. De esta manera, el espectáculo visual de los campos de color violeta y el atardecer, se unen con la intensidad del perfume de la lavanda y la música de los conciertos, con artistas como Pitingo, Estrella Morente o Café Quijano.

FOTOGRAFÍA SERGIO LÓPEZ

Enrique Sanz Bascuñana, Aromatólogo A.E.A. y Director del Instituto E.S.B. de Aromaterapia Integrada nos explica que el nombre de la lavanda “proviene del latín lavare”. Es una planta asociada a la limpieza y al buen olor y una de las más empleadas en Aromaterapia, apreciada por sus propiedades excelentes como relajante y sedante, antiespasmódica y descontracturante muscular. Apunta también que “es buena en insomnios, estrés, angustia y otros desarreglos emocionales derivados. Funciona excelentemente por su suavidad y potencia en pieles grasas, acnéicas, eccemas y psoriasis como calmante o reguladora”, de ahí su popularidad no sólo para el sector de la perfumería, sino también para terapias musculares o dermatológicas. “También puede aplicarse como antiparasitaria (pulgas, chinches, piojos) tanto en humanos como en animales convenientemente diluida”, puntualiza.

Muy apreciada en el mundo de la perfumería desde hace siglos, la lavanda sigue siendo uno de los aceites esenciales más empleados en todo el mundo. Existen otras plantas del género Lavandula, como el espliego (Lavandula latifolia/Lavandula spica), o el cantueso (Lavandula stoechas) con propiedades muy diferentes. En zonas donde se encuentran las lavandas y los espliegos (altitudes intermedias) se hibridan y dan lugar a los lavandines, lavandinos o lavandinas. (Lavandula x hybrida),  híbridos que pueden tener propiedades terapéuticas comunes pero con aromas muy distintos a la lavanda original. Esto explica la gran variedad de tonalidades que encontramos en los campos.

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