Pepe Luis Carmona Habichuela: “No es tanto lo que he recorrido como lo que voy a recorrer”

Con su nuevo trabajo, el artista madrileño -miembro de una de las principales dinastías flamencas, Los Habichuela- consolida su carrera en solitario. Mil Caminos Y Un Cantaor es un disco muy elaborado lleno de sensaciones y emociones, con nueve cortes en los que el cantaor lleva el flamenco a otros mundos, fusionando géneros, pero sin desvirtuar su esencia.
Compuesto y arreglado por él, en este disco Pepe Luis nos descubre además de su faceta de autor a un productor con gusto y estilo, exigente y cuidadoso con los palos más populares del flamenco.

¿Cuáles son esos ‘mil caminos’ que has recorrido hasta ahora?
Esos mil caminos son los que me han llevado a estar aquí, ahora mismo, haciendo esta entrevista… Lo de los mil caminos no es tanto lo que he recorrido como lo que voy a recorrer. Es un mensaje quizás un poco subliminal que va dirigido a los cantaores en general. Mil caminos es un cantaor y con esto quiero decir que un cantaor, a pesar de ser la figura más importante que existe dentro del arte del flamenco -lo primero que se inventó fue el cante y de ahí derivó la guitarra, el baile y las diferentes expresiones del flamenco-, se ve como algo obsoleto, con esa imagen del cantaor sentado en una silla… Fuera de nuestras fronteras, el baile ha estado representado por grandes figuras como Joaquín Cortés; la guitarra, por Paco de Lucía o Tomatito. Camarón en cambio ha sido un mito español pero no lo han llegado a conocer en otros países. Siempre se ha visto como una figura muy elemental o muy rústica del flamenco y yo pienso que los cantaores pueden hacer cosas muy bonitas, buscando otros registros, otras formas de transmitir a la gente, incorporando otros elementos musicales. Eso no ha pasado con el cante y tiene que pasar…

¿Qué emociones quieres transmitir con este disco?
La emoción de estar vivo día a día. Creo que los flamencos hemos sido autodidactas, hemos tenido una idiosincrasia especial y no hemos querido abrir nunca nuestro círculo, ésa es la verdad. Yo quiero transmitir las sensaciones bonitas de la vida, como esa de sentarte a cantar, o esa otra de ver a una pareja agarrada de la mano… Quiero transmitir música.

¿Es difícil vivir hoy de la música?
Sí, mucho. Yo pertenezco a una generación que tuvo mucha suerte porque la industria estaba en auge y la cultura era muy importante en España. Pertenezco a esa generación que ganó mucho dinero trabajando y cantando. Hoy en día no se le da tanta importancia a la cultura, la industria ha bajado mucho y es difícil vivir de la música, por lo menos como vivíamos antes.

¿Hay fusión de géneros en este trabajo?
Hay fusión de géneros. Fíjate que en este trabajo canto por ejemplo una balada (que dedica a su padre), y es una balada pero el primer corte es una solear por bulería con Tomatito a la guitarra… El arte está en que el corazón tiene que tener un equilibrio para poder cantar ciertas cosas, siempre que sea todo de verdad. No se trata de pensar ‘como yo soy genial y soy versátil, soy un genio y puedo hacerlo todo’. No es eso. Desde la humildad hay que encontrar la verdad, pero todo tiene que tener un equilibrio porque si no todo está resquebrajado y nadie entenderá lo que haces.

¿Eres un compositor al uso?
No (sonríe).

¿Por qué?
Porque yo no escribo nunca.

FOTOGRAFÍA JAVIER DÍAZ DE LUNA

¿Cómo que no escribes?
Yo no escribo las canciones. A ver, las canciones son mías, pero yo no me siento nunca a escribirlas. Yo voy caminando y voy sacando cosas; de esas mil cosas que saco, siempre se queda una y cuando se queda ésa es porque a las otras 999 les faltaba algo. Después la voy desarrollando a poquito a poco, pero yo no me siento a componer 12 horas. Voy dándole hilo, voy dándole tiempo y al final sale.

 ¿Qué tal la crítica?
A mí me están respetando más de lo que yo pensaba. Antes me daban muchos más palos, muchísimos. Siempre he estado un poco en terreno de nadie, he sido el proscrito porque yo creé La Barbería del Sur (grupo de flamenco fusión con el que grabó varios discos entre 1990 y 1998), pero claro yo soy cantaor, entonces el purista me decía que eso no era flamenco y los que no eran puristas pensaban que era muy flamenco, en fin… El nuevo disco está teniendo buena aceptación por parte de la crítica, cosa que me resulta muy grata, y también por parte del público en general.

¿Qué es lo más elogiado de este trabajo?
La gente se está dando cuenta de que soy un cantaor, un cantaor que hace baladas, que canta por tangos, un cantaor que hace muchas cosas que no dejan de sonar flamenco, y todas siempre desde el corazón.

Decías que ‘Mil Caminos Y Un Cantaor” se ha hecho de una forma más casera, ¿a qué te refieres?
El disco es casero porque no está hecho al modo en que se hacen los discos. Es una forma diferente. Yo no llevo nada hecho al estudio, y además soy su compositor, cantante y productor. Y puede sonar prepotente, pero si yo lo que quiero es transmitir mi mensaje, solo lo conozco yo y por eso sé exactamente lo que quiero.

Viniendo de una dinastía flamenca como la tuya, será difícil tener un solo referente, ¿no?Emocionalmente mi padre (Luis Habichuela) es mi máximo referente, también como músico, pero obviamente va más allá. Un músico tiene que cultivarse, tiene que escuchar mucho, tiene que tener guías, y yo tengo muchas, tengo a Camarón, a Paco, a Antonio Morente, a Luis Miguel… Mis referentes son aquellos que me hacen sentir.

 ¿Qué te queda de aquel muchacho de 14 años que actuaba en los tablaos flamencos?
Me queda mucho. Me queda el espíritu, y obviamente me gustaría que me quedara el mismo pelo (risas)…Bromas aparte, me queda la inquietud, soy un tipo alegre, sigo siendo irreverente a mi forma, haciendo lo que me apetece… Son cosas que van con uno. No he cambiado tanto. Soy de los que piensa que una persona que intenta cambiar su esencia, no mola.

¿Cuánto curten los tablaos?
Mucho mucho. Todo camino tiene un principio, luego el final ya no se sabe, aunque todos sabemos dónde queremos llegar; pasar por un tablao te da una sabiduría, unas tablas que te mueres y un concepto muy bonito de lo que es el flamenco, y al fin y al cabo lo que yo hago es flamenco, aunque me acerque a otras músicas. Realmente todo lo que significa, solo lo saben los que han pasado por un tablao.

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