La primavera es un nuevo reto de cuidados skincare, y no solo como cambio de estación, es una época en la que se producen más flechazos. Pues allá vamos con la ciencia, la experiencia o la química del amor.
Belleza
Si los excesos alimenticios y de alcohol de las fiestas dejaron nuestra piel ‘tocada’ y casi hundida, ahora es el puro invierno el que nos pasa factura y ni siquiera sabemos cómo.

Las mujeres boomer consumen más belleza porque las necesidades se van incrementando, pero sobre todo porque no se cuidan por obligación sino por absoluto disfrute.
Regenerar la piel es el gran objetivo hacia el que apuntan las nuevas tendencias. Darle calidad a la piel, reforzando la prevención a nivel orgánico y construyendo una base en la que también los tratamientos estéticos elevan su importancia como clave de una belleza conectada con el bienestar.
Según el estudio ‘Beauty Report’ de Klarna, más de la mitad de las españolas considera útil la IA para comparar precios y descubrir nuevas tendencias de belleza.
Cada enero, la mayor parte de nosotros se elabora su lista de propósitos para cumplir a lo largo del año. El problema es que la mayoría abandona en febrero. ¿Por qué?
Amamos el Glass skin, pero si nos pasamos buscando el ‘cristal’ puede que este se acabe rompiendo. Hacerlo bien significa buscar el brillo, pero no en toda la cara.
El colágeno es la proteína más abundante del cuerpo humano y la que nos ayuda a mantener la estructura de la piel, aportando elasticidad y firmeza. ¿El problema? A partir de los 25 de años comienza a disminuir.
A cualquiera que le preguntes qué es lo más le preocupa de su pelo te hablará de brillo, enredos, apelmazamiento, poco volumen, caída…
Imagina un entrenador personal, pero para la firmeza de tu piel. Apúntate estos dos conceptos: DMAE y acetilcolina.








