Entras al supermercado y de repente todo lleva la etiqueta «+proteína»: yogures, quesos, batidos, y hasta latas de conservas. La proteína se ha convertido en la nueva palabra mágica que vende.
Entras al supermercado y de repente todo lleva la etiqueta «+proteína»: yogures, quesos, batidos, y hasta latas de conservas. La proteína se ha convertido en la nueva palabra mágica que vende.