ESPAÑA SE SIRVE EN LA MESA: 16 DESTINOS PARA VIAJAR CON EL PALADAR

De los vinos extremeños al jamón ibérico de Aracena, pasando por los sabores atlánticos de Galicia o los guisos manchegos, la Red de Pueblos Gastronómicos de España propone descubrir el país a través de sus recetas, sus productos locales y esas tradiciones que convierten cada escapada en una experiencia para recordar.

Hay viajes que empiezan con una maleta y otros que arrancan alrededor de una mesa. Un plato de migas, una copa de vino de la tierra, un queso artesano o una receta que ha pasado de generación en generación pueden ser la mejor excusa para descubrir un destino. Bajo esta filosofía nace la Red de Pueblos Gastronómicos de España, un proyecto que une turismo y gastronomía para poner en valor la riqueza de los pueblos, su patrimonio, sus costumbres y, sobre todo, su identidad.

La iniciativa comienza su recorrido con 15 municipios y una comarca repartidos por nueve comunidades autónomas, seleccionados tras superar una auditoría que evalúa su excelencia turística y gastronómica. Una propuesta que aspira a crecer y a construir una gran ruta por la España más auténtica, esa que se descubre sin prisas, entre paisajes, mercados, fiestas populares y recetas con historia.

Un mapa de España para comérselo

La diversidad es uno de los grandes atractivos de esta red. Cada destino cuenta su propia historia a través de la cocina, convirtiendo los productos de proximidad y el recetario tradicional en protagonistas de la experiencia viajera.

En Aracena, el jamón ibérico con D.O.P. Jabugo marca el comienzo de una escapada entre dehesas, embutidos artesanales y sabores serranos. En Almendralejo, los vinos y cavas de la D.O. Ribera del Guadiana invitan a brindar por la tradición extremeña, mientras que Llerena reivindica sus raíces con guisos populares, dulces conventuales y propuestas que conectan pasado y presente.

 

La Mancha también tiene mucho que contar. Alcázar de San Juan seduce con sus migas, sus duelos y quebrantos y el inconfundible queso manchego. En Tomelloso, las gachas, el pisto y las migas de gañán conviven con la cultura del vino, estrechamente ligada a la identidad de la localidad. Por su parte, Baena encuentra en el aceite de oliva con D.O.P. Baena uno de los grandes protagonistas de su cocina.

El viaje continúa hacia el norte. En Cee, en plena Costa da Morte, los productos del Atlántico comparten protagonismo con la cocina de interior: pulpo, mariscos, pescados y platos de cuchara dibujan una gastronomía tan diversa como su paisaje. Cangas del Narcea, en Asturias, apuesta por una cocina contundente y ligada al territorio, con caldo de berzas, quesos artesanos, ternera autóctona y vinos locales.

Quienes busquen sabores castellanos encontrarán en Riaza una parada imprescindible para disfrutar del cordero lechal y los asados. En Mora de Rubielos, las migas, el ternasco y la trufa negra hablan de una cocina de raíces rurales, mientras que Sigüenza combina su atmósfera medieval con migas con torreznos, carnes de caza y las tradicionales Yemas del Doncel.

La ruta también se detiene en San Cristóbal de La Laguna, donde el gofio, las papas arrugadas con mojo y los pescados locales resumen la personalidad de la cocina canaria. Y en Andalucía, Alhaurín el Grande reivindica los productos de su huerta, el pan cateto y la repostería tradicional.

 

Completan este primer mapa gastronómico El Espinar, con sus asados y su cocina vinculada al entorno de la Sierra de Guadarrama; Galapagar, donde las setas, las carnes serranas y el cocido madrileño ocupan un lugar destacado; y la Sierra Oeste de Madrid, una comarca que reúne legumbres, quesos artesanos, miel y vinos con personalidad propia.

GastroRutas: la mejor manera de perderse

La propuesta va más allá de elaborar una lista de destinos. La Red plantea las GastroRutas, itinerarios que conectan varios municipios cercanos para convertir una escapada en un viaje con diferentes paradas, sabores y experiencias.

Ya están disponibles tres recorridos: Almendralejo-Llerena-Aracena; Alhaurín el Grande-Baena-Alcázar de San Juan; y Mora de Rubielos-Sigüenza-Riaza. Además, el proyecto trabaja en una nueva ruta que conectará Riaza, El Espinar y Galapagar.

La idea es sencilla: recorrer el territorio sin limitarse a contemplarlo. Entrar en una taberna, probar un producto de temporada, conocer a quienes mantienen vivo un oficio o descubrir una fiesta local pueden convertirse en parte esencial del viaje.

Mucho más que gastronomía

La Red de Pueblos Gastronómicos de España también busca impulsar el desarrollo de los destinos rurales a través de la formación, la innovación, la digitalización y la promoción turística. Entre sus objetivos figuran fomentar la sostenibilidad económica y social, favorecer las visitas durante todo el año y generar nuevas oportunidades para los municipios participantes.

Para acercar estas experiencias al viajero, el proyecto cuenta con Fogón y Candela, dos personajes que acompañarán al público y ayudarán a descubrir los próximos GastroEventos y GastroExperiencias previstos en los distintos destinos.

Porque viajar también consiste en comprender un lugar a través de lo que produce, cocina y comparte. Y pocas cosas hablan tanto de una tierra como sus recetas, sus ingredientes y las personas que los mantienen vivos.

La próxima escapada puede empezar con una reserva, una carretera secundaria y una mesa preparada para descubrir nuevos sabores. El resto lo pone España.