POR QUÉ EL TELETRABAJO ESTÁ HACIENDO QUE COMAMOS PEOR

La falta de estructura, la toma constante de decisiones y la ausencia de pausas están detrás de este cambio de hábitos.

El teletrabajo prometía más tiempo y una mejor organización del día a día. Sin embargo, en la práctica, cada vez más personas coinciden en lo mismo: comer bien desde casa se ha vuelto más difícil. Según datos de los últimos estudios sobre teletrabajo, más de la mitad de quienes trabajan desde casa reconoce no tener tiempo suficiente para preparar comidas saludables, y cerca del 25% admite improvisar sus comidas a diario, lo que lleva a elecciones poco saludables, saltarse comidas o comer con rapidez.

Lejos de facilitar la alimentación, trabajar desde casa ha diluido los límites entre trabajo y vida personal, afectando directamente a uno de los hábitos más básicos.

Según explica Núria Arnau, fundadora de Bendito Tupper, el problema no está solo en cocinar, sino en todo lo que hay detrás: pensar el menú, organizar la compra y decidir cada día qué toca.

En este contexto, hay tres errores comunes que explican por qué cada vez cuesta más comer bien cuando se teletrabaja.

1. Decidir cada día qué comer

Cada comida se convierte en una decisión más. A lo largo de la semana, esa acumulación genera cansancio y lleva a resolver rápido, pero no siempre bien.

2. Comer en función del trabajo, no del hambre

Las jornadas sin pausas claras hacen que se coma tarde, deprisa o sin parar realmente. Muchas veces incluso delante de la pantalla, para aprovechar el tiempo o acabar antes. La comida deja de ser un momento agradable y consciente y pasa a ser algo que se encaja como se puede.

3. Pensar que estar en casa lo hace más fácil

Tener la cocina cerca no garantiza comer mejor. Sin estructura, es más fácil improvisar, picar o repetir siempre lo mismo.

La forma en que las personas se relacionan con la comida está cambiando mucho. “Creo firmemente que hay cada vez más intención de comer saludable, equilibrado y casero, pero sin planificación semanal es imposible llevarlo a cabo”, añade Arnau.

En este sentido, cada vez más personas buscan formas de reducir esa carga mental, delegando una parte del proceso o incorporando soluciones que les permitan mantener una alimentación equilibrada sin tener que pensar en ello cada día.

Porque, aunque el teletrabajo ha cambiado muchas cosas, hay una que sigue siendo imprescindible: comer bien. Y eso, no debería depender del ritmo de la jornada.